sábado, 20 de marzo de 2010

La golosina virtual

Ignacio Ramonet. Ed. Temas de Hoy


Colección de ensayos entorno a la influencia social del cine, la publicidad y la tv, con recuerdos históricos del efecto que tuvieron sobre las masas algunas películas o programas de tv. Está basado en un conjunto de ensayos publicados en los años 70 y 80, pero a pesar de la falta de actualidad se deja leer. Tienen interés algunos comentarios sobre la falsificación de noticias de tv, el trasfondo ideológico de spots televisivos, el cine militante , o la relación de Hollywood con la guerra de Vietnam.


p.38: el interesante caso de Michael Born, conocido falsificador de reportajes de tv en Alemania, emitidos sobre todo por Stern (semanario y Tv)


p. 65: las películas americanas invierten en publicidad hasta el 40% del presupuesto de producción, como promedio.


p. 76: antes de q existiera el video, los spots se hacían interrumpiendo en vivo el programa que se emitía en directo; unos actores irrumpían en el plató, aunque fuese una obra de teatro...


p. 77: “lo que orienta nuestro trabajo es fabricar mentes”, (Ernst Dichter, teórico de la publicidad)


p. 89: las películas venden formas de vivir; la publicidad, productos concretos


p. 90: el spot tiende a hacer reir, pq saben q la risa es la máxima comunicación.


p. 95: el spot rinde culto al objeto (alimentecio, de higiene ...) no tanto por los servicios prácticos que puede prestar, sino por la imagen social que de sí mismos puedan llegar a obtener los consumidores: promete bienestar, confort, felicidad y éxito. No venden jabón, sino belleza; no un automóvil, sino prestigio: venden nivel social.


p. 96: el arte publicitario consiste en la invención de comunicaciones persuasivas, que no sean verdaderas ni falsas.


p. 110: las series de tv USA tienen una difusión más universal que la Biblia o el Corán.


p. 161: el activista Daniel Cohn-Bendit declaraba que “no podemos plantear una intervención global en la sociedad sin recurrir al cine”.


p. 162: el cine de ensayo o militante (durante unos años estuvo muy de moda en la izquierda cultural) puede lograr que ver una de sus películas llegue a ser una práctica cultural represiva y asfixiante (nadie tenía valor para abandonar la sala, por no ser tachado de retrógrado...)




Jesús Acerete

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