domingo, 10 de noviembre de 2013

Saxum: para estar más cerca de Cristo

Apasionante proyecto en la Tierra que pisó Jesús, para conocerle más de cerca. Un proyecto que ya es realidad gracias a la generosidad de miles de personas de todo el mundo.

Un rincón junto a los Santos Lugares donde cualquier persona de cualquier lugar del mundo se sienta como en casa: Saxum 




martes, 5 de noviembre de 2013

El despertar de la señorita Prim


El despertar de la señorita Prim

Natalia Sanmartín Fenollera. Ed Planeta 

 

  La periodista Natalia Sanmartín es especialista en información económica y jefe de Opinión de “Cinco Días”. Quizá ese oficio, de apariencia fría y calculadora, hace más sorprendente esta su primera novela, que rezuma riqueza expresiva, encanto poético, fina sensibilidad y elegancia en los diálogos, y una razonada naturalidad para mostrar la presencia de Dios en la vida cotidiana.

 

   El relato nos introduce, con maestría que recuerda a Jane Austen, en el mundo interior de la joven Prudencia Prim. Segura de sí misma y de sus principios, pero insatisfecha de su vida laboral y afectiva, acepta un trabajo de bibliotecaria en una pequeña y desconocida ciudad, San Ireneo de Arnois.

 

    Para sorpresa de Prudencia, en san Ireneo todo parece discurrir de manera diferente. Sus amables  habitantes comparten estilo de vida y prioridades, y todo está dispuesto para que esas prioridades se mantengan en su orden. Es un mundo que aprecia las cosas pequeñas de la vida, tales como  “el primer café de la mañana, las lecturas de verano interrumpidas por la siesta, la luz del sol, los ojos de los niños…” 


    Creen que  esas pequeñas cosas son el camino para las grandes, y conocen la alegría que produce hacerlas bien, una detrás de la otra, sin apresurarse. En ese ejercicio adquieren mesura, paciencia, capacidad de silencio y contemplación: dones necesarios para encontrar la añorada belleza, “que no es un qué, sino un quién”.

 

    La señorita Prim acusa el choque con esos principios.  Ponen en duda los suyos, que hasta ese momento se le presentaban incontrovertibles.  La irritante seguridad de su anfitrión  le resulta especialmente enervante. Tendrá que deshacerse de muchos prejuicios y barreras sicológicas hasta que un desconocido mundo de belleza y sabiduría se abra a sus ojos.

 

    Los diálogos, especialmente los que enfrentan a Prudencia con “el hombre del sillón” –su joven empleador- son una delicia para la inteligencia. Un fino sentido del humor recorre la historia, cuajada también de referencias a obras maestras del arte y  la literatura. “La carta robada”, de Edgar Allan Poe, “que describe perfectamente el descubrimiento del amor”. El valor de la auténtica belleza, expresado por Dostoiewski: “¿Qué belleza salvará el mundo?” Manifiesta una especial sensibilidad para apreciar virtudes singulares del carácter de las personas, como aquel “…tenía el encanto indefinible de las personas que callan más de lo que dicen”.

 

  Curiosamente, en san Ireneo los niños no van a colegios ni institutos.  Se reúnen en las casas particulares de los profesionales más prestigiosos de la ciudad, y aprenden con ellos. Una situación utópica, de la que se sirve la autora para resaltar algo que los planes educativos olvidan: los padres, y no lejanos e inquietantes burócratas, son los responsables de educar a sus hijos de acuerdo con sus preferencias.  


    “Los padres que han enseñado las cosas más bellas a sus hijos –explica uno de los habitantes de san Ireneo-  y cada día les dedican su mejor tiempo para seguir haciéndolo, no quieren ningún maestro para ellos que esté lleno de teorías pedagógicas y ciencias modernistas, porque les estropearía su trabajo. Sería como meter al zorro dentro del gallinero”. “Si uno está convencido de que el mundo ha olvidado cómo pensar y educar, que ha arrinconado la belleza de la literatura y el arte, que ha ahogado la fuerza de la verdad… ¿permitiría que ese mundo enseñara algo a sus hijos?”

 

 

Natalia Sanmartín

 

    Natalia Sanmartín nos muestra la eficacia del sistema educativo de san Ireneo mediante los fascinantes sobrinos del “hombre del sillón”. Unos niños sorprendentemente sabios para su edad. Tenían “…algo inquietante, que convivía con una luminosa y soleada inocencia y con aquella ternura con la que veneraban cada palabra que salía de la boca del hombre del sillón”. Y la raíz de esa veneración: “lo queremos mucho: él siempre dice la verdad”. 

 

    Están educados –como el relato nos va revelando con simpáticas anécdotas- en el valor del silencio y la contemplación (“la inteligencia crece en el silencio, y no en el ruido”). Y en un modo distinto de sacar provecho de los libros, que –al igual que la música y los cuadros- “se disfrutan, se memorizan en parte, se leen en voz alta… pero no se ‘analizan’”.

 

    Estos niños saben definir las cosas con hondura: “Un icono es una ventana abierta entre este mundo y el otro”, dice uno de ellos. Y tienen unas intuiciones maravillosas, como la pequeña Téseris, que con sólo 10 años explica con sencillez que la historia de la Redención “es un cuento de hadas real”. “La Redención –explica en otro lugar la autora- no se parece en nada a los cuentos de hadas. Son los cuentos de hadas y las viejas leyendas las que se parecen a la Redención. Como cuando pintas un árbol en un dibujo. El árbol no se parece en nada al dibujo. Sólo el dibujo se parece un poquito al árbol”.

 

    “Téseris –explica la abuela de la niña- tiene una sorprendente familiaridad con lo sobrenatural, y durante mucho tiempo no entendió que a los demás no nos ocurriese lo mismo.” Y confiesa la abuela: “no sospechaba hasta qué punto lo sobrenatural puede tocar lo natural hasta que lo he visto reflejado en ellos”. La imagen de las hadas es un eco de las palabras de San Pablo: “Ahora vemos como a través de un espejo, oscuramente. Será después cuando veremos todo tal cual es, cuando conoceremos de la misma forma en que somos conocidos”.

 

    Pero la señorita Prim está educada en un mundo en que lo sobrenatural no cuenta. Le produce rechazo la sola mención de la religión. Cuando “el hombre del sillón” intenta explicarle que no debe preocuparse por sus fallos, porque todos los tenemos a causa de nuestra naturaleza herida, Prudencia niega la validez del argumento “porque es religioso”, y ella no es religiosa. Y recibe esta respuesta, que bien podrían atender muchos racionalistas actuales: “No me diga que mi argumento no sirve porque es religioso. Contra-argumente, dígame que no es exacto, porque la única razón por la que mi argumento puede no servir es porque resulte falso. No se trata de si es una respuesta religiosa o no, sino si es o no es cierta.” 

 

    La señorita Prim tardará en descubrir el empobrecimiento vital que supone su actitud racionalista, que le lleva a elecciones equivocadas.


    La autora da en el clavo al señalar la razón de muchas de las cerrazones a lo sobrenatural: la soberbia. “¿Cree usted –dice “el hombre del sillón”- que el ser humano es capaz de alcanzar la perfección y mantenerse en ese nivel de excelencia moral por sus propias fuerzas? ¿Cree que el hombre no falla? Porque yo creo lo contrario, que errar es humano, que tenemos una naturaleza herida que a veces falla. Y cuando falla lo que hay que hacer es pedir ayuda a quien hizo la máquina. Negarlo es soberbia”.

 

    Una lectura muy reconfortante, que invita a salir en busca de la belleza, libres de los prejuicios de un mundo racionalista y alicorto que ha perdido la sensibilidad para descubrirla.

 

 

 

domingo, 27 de octubre de 2013

Harambee: Africa nos concierne

África nos concierne




La reciente tragedia de Lampedusa es sólo la punta del iceberg de una tragedia más grande que afecta a todo el continente africano. El Papa Francisco no dudó en presentarse en aquella isla del sur de Italia, puerta de la esperanza para tantos africanos desesperados, para señalar desde allí con su dedo a los gobernantes de la Unión Europea y decirles con voz fuerte  que la situación es una vergüenza para Europa, que no pueden quedarse de brazos cruzados. Nadie puede mirar a otro lado. No podemos aceptar esa "globalización de la indiferencia". 


Francisco  recogía el eco de unas palabras de Joseph Ratzinger en su libro Jesús de Nazaret, que han cobrado rabiosa actualidad. Comenta Ratzinger  el episodio del Evangelio en que un doctor de la ley pregunta a Jesús: “¿Y quién es mi prójimo?”


Casi todos tenemos claro que hay que hacer algo por los “prójimos”, los allegados. Pero ¿hasta dónde llega el concepto de prójimo? Le ponemos límites: los parientes más cercanos, quizá también los de mi pueblo, o  incluso los connacionales. Pero los de otros pueblos, o sencillamente  quienes no piensan como yo, ¿esos son también mi prójimo?


Jesús responde con esa maravillosa parábola del Buen samaritano, en la que deja clara la universalidad de su concepto de prójimo, imagen del  amor universal de Dios por los hombres, por cada persona.  El extranjero, el más alejado, el que ni siquiera comparte mis ideas… ése, me concierne. Jesús pone a un extranjero, mal visto por los judíos,  como modelo sobre cómo debemos tratar a los demás. Sólo el extranjero se compadece de aquel pobre hombre asaltado, golpeado y saqueado por unos bandidos, a quien  sus más “prójimos” han abandonado a su suerte.


Ratzinger concreta mucho.  El buen samaritano no se pregunta hasta qué punto llega su obligación de solidaridad.  Al buen samaritano sencillamente se le parte el corazón ante el dolor ajeno.  Se despierta en él un maternal sentimiento de compasión, que se impone a cualquier otra consideración sobre su grado de responsabilidad en la tragedia, sobre si le compete o no aquel asunto, sobre si atender a aquella persona herida le complicará la existencia. No se pregunta si aquel es su prójimo. Sencillamente siente la evidencia de que él mismo debe convertirse en prójimo para el otro. Y actúa. Ahora sabe que es hermano de todo aquel que se cruza en su camino y necesita ayuda. Siente en su interior la universalidad del amor.


Y sigue concretando Ratzinger: “La actualidad de  la parábola resulta evidente. Si la aplicamos a las dimensiones de la sociedad mundial, vemos cómo los pueblos explotados y saqueados de África nos conciernen. Vemos hasta qué punto son nuestros “prójimos”; vemos que también nuestro estilo de vida, nuestra historia, en la que estamos implicados, los ha explotado y los explota. Un aspecto de esto es sobre todo el daño espiritual que les hemos causado. En lugar de darles a Dios, el Dios cercano a nosotros en Cristo, y aceptar de sus propias tradiciones lo que tiene valor y grandeza, y perfeccionarlo, les hemos llevado el cinismo de un mundo sin Dios, en el que sólo importa el poder y las ganancias; hemos destruido los criterios morales, con lo que la corrupción y la falta de escrúpulos en el poder se han convertido en algo natural. Y esto no sólo ocurre en África”.


Vale la pena releer el texto íntegro del libro de Ratzinger. Y escuchar a Francisco. Y sacar conclusiones: África nos concierne. No podemos quedarnos de brazos cruzados.  Hay que ayudar.  


Gracias a Dios son muchas las iniciativas de solidaridad que trabajan desde hace tiempo en África. Hay donde elegir para echar una mano. Una de esas iniciativas es Harambee. Nacida en 2002 por iniciativa de Álvaro del Portillo, prelado del Opus Dei, es una pequeña gota en el océano de la generosidad. Pero una gota eficiente que ha desarrollado con éxito varias decenas de proyectos asistenciales, sanitarios y educativos.





Los días 5 y 6 de noviembre tendremos en Valencia  a la doctora congoleña Celine Tendobi, del hospital Monkole de Kinsasha.  Acaba de recibir el premio Harambee a la Promoción e Igualdad de la Mujer Africana.  Una ocasión  excelente para conocer de primera mano qué sucede en África y cuánta gente buena, como Celine,  trabaja de firme con profesionalidad y entrega para hacer de África un continente mejor, donde las condiciones vitales no obliguen a salir, sino inviten a quedarse. 


Es posible, si ayudamos todos. Que eso significa Harambee: todos a una. 



viernes, 4 de octubre de 2013

Celine Tendobi premio Harambee 2013










 







Celine Tendobi 



    El Premio Harambee a la Promoción e Igualdad de la mujer africana  ha sido concedido este año a la médico congoleña Celine Tendobi Mbamba Baluanda  (Kinshasa, 1974).  


    Celine Tendobi ha estado en Valencia para realizar diversos encuentros de sensibilización en centros de enseñanza y medios de comunicación, acerca de  las necesidades educativas y sanitarias de África, y especialmente en su país, República Democática del Congo.








    Se ha celebrado también el tradicional concierto benéfico de Harambee-Valencia Melodías para Áfricaen la Sala Maestro Rodrigo del Palau de la Música, a cargo del barítono Carlos López Galarza y la pianista Husan Park.

 
    La doctora Tendobi colaboró desde muy joven en actividades solidarias. En 1993 fue nombrada responsable de la educación sanitaria y medioambiental del municipio de Kindele, cerca de la Facultad de Medicina en la que estudiaba.




    Celine Tendobi, junto con otros estudiantes,  dedicaba su tiempo libre a enseñar a leer y escribir a mujeres de aquel barrio, “una zona muy pobre, donde las mujeres no saben nada y así no pueden prosperar;  les enseñábamos primeros auxilios,  a detectar las enfermedades infantiles, a tener higiene en la casa y con los niños”.


    Después de licenciarse y de realizar un año de prácticas en el hospital “Le Coeur”  y en la  “Clinique des maladies de l’appareil digestif” de Kinshasa, se encargó del  servicio ambulatorio y del programa de educación en atención sanitaria primaria de los Centros de Salud Kindele, Kimbondo y Moluka, dependientes del hospital  Monkole.


    En 2004 viajó a España  para formarse como ecógrafa en Obstetricia y Ginecología, en las universidades de Barcelona y de Navarra. En 2005-06  trabajó en el departamento de Ecografías en Ginecología y Obstetricia del hospital San Juan de Dios de Barcelona y de la Clínica Universitaria de Navarra.







    A pesar de tener un puesto de trabajo en España, decidió regresar a su país.  “Me di cuenta de que era más necesaria en el Congo que en España”. Desde entonces ha trabajado en el departamento de Ecografías en Obstetricia y Ginecología de la Clínica Universitaria de Kinshasa y en el Centro Hospitalario Monkole



    También coordina  la atención a los centrosambulatorios de Monkole,  situados en lugares de difícil acceso, para realizar ecografías a las embarazadas y transmitir la formación del programa “Maternidad sin riesgos”, que dirige desde 2008 y que ha beneficiado a cerca de 30.000 mujeres.



    En 2007 fundó el “Centro Piloto de la transmisión del VIH-SIDA de la madre al niño” en RD del Congo, en el que han sido atendidas más de  5.000 mujeres del barrio de Kindele, uno de los más pobres de Kinshasa, financiado por AECI-España ( Agencia Española de Cooperación Internacional. En esta zona, solo en un año (de 2011 a 2012) disminuyó más de un 25% la infección  del SIDA. 

    Allí desarrolla además un proyecto sobre promoción de la mujer y de la familia, que ha permitido mejorar sus condiciones de vida a más de 700 familias. En los 200 hogares en los han realizado seguimiento se han reducido de forma drástica la tasa de infecciones producidas por falta de higiene, diarreas y enfermedades intestinales.


    Celine Tendobi ha recibido con gran alegría la concesión de este premio “será una gran oportunidad de transmitir las necesidades imperiosas que tenemos en el CentroHospitalario Monkole, y seguir proporcionando una buena sanidad a  los congoleños, especialmente a los más pobres, que son el 80% de nuestros pacientes.


    La doctora Tendobi manifestó que ese era uno de los deseos de Álvaro del Portillo, un sacerdote español –sucesor de San Josemaría Escrivá al frente del Opus Dei- que impulsó directamente esta iniciativa en sus orígenes y que próximamente será beatificado “en 1989, en su viaje apostólico al Congo nos animó a centrar nuestro trabajo en mejorar las condiciones de salud de los más pobres”.

Concierto solidario Harambee "Melodías para África" from Baluard Estudio on Vimeo.

jueves, 26 de septiembre de 2013

Todo está tranquilo. Mary y Carol Higgins Clark





Todo está tranquilo (Dashing Through the Snow) 

Mary y Carol Higgins Clark. Randon House Mondadori. 2010 

 

"Mucho se espera del que mucho recibe." Así concluye esta simpática historia, que tiene por protagonistas a Alvira Meehan, detective aficionado, y Regan Reilly, investigador privado, habituales personajes en las novelas de Carol Higgins

 

Todo transcurre en Brascombe,  un tranquilo pueblecito de New Hampshire, en vísperas de la Navidad. Mientras caen los primeros copos de nieve, sus habitantes se  preparan para estrenar la Fiesta de la Alegría, un feliz hallazgo de citty-marketing del equipo del alcalde. Con el tiempo esperan que llegue a convertirse en famosa  atracción turística que anime la precaria economía local.

 

Pero todo se altera cuando un grupo de empleados del supermercado de Brascombe es agraciado con el premio gordo de la lotería. Alvira, presidenta del Grupo de Apoyo a los Ganadores de Lotería (¡los americanos tienen grupos de apoyo para casi todo!)  se siente obligada a entrar inmediatamente en acción. Bien sabe por propia experiencia que encontrarse de pronto con una fortuna de 180 millones de dólares es una situación de alto riesgo, sobre todo síquico y moral. De la noche a la mañana, la vida de los afortunados  se complica  enormemente, y su fortuna puede llegar a convertirse en una pesadilla.

 

La intervención de Alvira resulta providencial. Una banda de estafadores, que operan como “asesores financieros”, está al acecho. (¡Asesores financieros! Una profesión que requiere un buen lavado de imagen…) Está en peligro no sólo el dinero y la tranquilidad, sino la propia vida de los ganadores: el joven Duncam, empleado del supermercado, y su adorable novia Flower.

 

Escrito  en clave de humor, el relato casi parece un cuento de Navidad.  Una historia de esas en las que la inocencia y bondad de los buenos reciben su premio, y la malicia e hipocresía de los malos es desenmascarada y castigada.  Como debe ser. Eso sí, el castigo es proporcional a la maldad, porque hay malos que no lo son tanto, y hay malos redobladamente malos…  Incluso hay malos que se arrepienten. (Arrepentimiento: otra palabra que hay que poner de moda. Describe una de las actitudes más liberadoras de la persona: el dolor de haber hecho algo malo y el deseo de no volver a caer en esa ofensa a Dios y a los demás. Qué risa -y qué lástima- esos personajillos que declaran ufanos “no tengo nada de qué arrepentirme...")

 

Se lee con gusto, sin grandes complejidades intelectuales. Sólo eso: pasar un rato agradable y simpático, que no es poco. Las Higgins Clark, madre e hija, lo consiguen casi siempre.  

 


JMJ en Río de Janeiro



    Tres millones de jóvenes presentes en Río, y muchos más en todo el mundo, han acogido con entusiasmo las exigentes y esperanzadoras palabras del Papa Francisco: ir contracorriente, participar en la gran primavera que Cristo prepara para el mundo. 

    Buena iniciativa de Producciones Goya. Hacía falta un buen documento visual para recordar y revivir esos momentos mágicos vividos en la Jornada Mundial de la Juventud de Río 2013.  

    Aquí el trailer del dvd que pronto será presentado en Madrid: me ha parecido excelente. Y necesario...


sábado, 14 de septiembre de 2013

La fuerza pacificadora del perdón


 Cien preguntas sobre Encontrarás Dragones


Antonio Gómez Sáncha






Este libro contiene un sugerente diálogo, en forma de entrevista, entre el director y uno de los productores de la película Encontrarás dragones,  Rolland Joffé y Antonio Gómez Sancha.


Rolland Joffé explica el proceso intelectual  que le llevó a interesarse por el proyecto de dirigir la película, ambientada en el entorno de la guerra civil española y en la que uno de los personajes es un sacerdote santo, Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei.


En sus respuestas Joffé realiza un notable  ejercicio de  reflexión intelectual sobre el pensamiento contemporáneo. Me han parecido luminosas y expresivas sus ideas  acerca de muchas cuestiones: el odio y el perdón, la violencia y  el amor, la religión y  la cultura, el pecado y la acción de Dios en la historia a través de las almas santas


¿Se puede santificar lo ordinario cuando estás acorralado por el odio?

Joffé ha situado a Josemaría Escrivá en la guerra. ¿Por qué? El fundador del Opus Dei –“el santo de lo ordinario”, le llamó Juan Pablo II-  predicó que hay que saber encontrar a Dios en la vida corriente. Eso es bonito en un contexto de paz, pero en un contexto bélico, acorralado por el odio y la persecución ¿en qué consiste? Quiso saber cómo santificó las terribles circunstancias de la guerra fraticida quien predicó la hermosura de la vida corriente. Y le sorprendió lo que encontró.




Cuando la vida se nos complica, hay que escoger entre dos actitudes. Una es  dejarse arrastrar por las pasiones (los dragones, esos demonios interiores de la ira, el odio, el rencor y la venganza que todos llevamos dentro). La segunda actitud es luchar por dominar esas pasiones. Es la actitud que escogen los santos. 

Tanto Rolland Joffé como Gómez Sancha sorprenden al lector, desde perspectivas diferentes, con la profundidad de su percepción del cristianismo: “El protagonista de la película no es Manolo, ni Oriol,… es Jesucristo, porque versa sobre el sufrimiento y el pecado. Y en el sufrimiento encontramos siempre a Jesucristo.”


El amor está trufado de sufrimiento


Hay una íntima conexión entre amor y sufrimiento. “El amor está trufado de sufrimiento porque en gran medida encuentra su expresión en él. Amarás a los que sufren” significa que entre esos dos términos existe una conexión profunda que debe ser comprendida. De otro modo la vida se vuelve insoportable. Sin el vínculo que proporciona el amor nos rompemos. Por eso Manolo se queda aislado, roto, sin capacidad de reacción.”


La vida es religión


¿Pasará de moda la religión, como auguran algunos? Imposible.  La religión es la respuesta a preguntas que el hombre no puede dejar de hacerse. ¿Por qué tengo que morir? ¿Por qué el amor no consigue que todo sea perfecto? ¿Qué es el odio?  

Nadie puede evitar esas preguntas, y la religión es precisamente la encarnación de esas preguntas en cada persona. Con las respuestas,  más o menos acertadas, cada persona y la sociedad  en su conjunto construyen su cultura.  En el fondo, la vida  es religión.


Incluso la decisión de no querer hacerse esas preguntas genera una oscura forma de religiosidad, basada en la creencia de que es mejor no inquietarse con preguntas incómodas. Y el ateo construye su propia religión en torno a unas respuestas nada científicas y muy poco humanas.


Existimos por amor


¿Por qué existe algo en lugar de nada? Esa es la gran pregunta. Y si la respuesta fuese “por amor”, entonces vivir y dar a otros la vida es un maravilloso regalo, y no un intermedio entre dos nadas.

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Surgen también a lo largo de la entrevista muchas anécdotas acerca del rodaje: el ánimo de los actores ante determinadas escenas inesperadas, cómo superaron dificultades técnicas insalvables... Experiencias sencillas y prácticas, como la importancia de que productor y director congenien. “Si la relación es buena, se dedicará más tiempo a ser creativos que a preocuparse por las minucias de cada día.” A la vista del libro, y de la película, hubo buena sintonía entre ambos. 

Aquí la opinión de Marta Manzi, de la Oficina de Información del Opus Dei en Roma, acerca de la película. Y aquí las diferencias entre la ficción de la película y la realidad de la vida de san Josemaría. 

El libro es muy interesante para un público amplio, y  también para cineastas y amantes del séptimo arte.