sábado, 20 de marzo de 2010

Cuatro filósofos en busca de Dios: Unamuno. Edith Stein. Romano Guardini. García Morente.



Alfonso López QuintásEdRialp.                                                                                                                                                      

Acertados comentarios acerca de los cuatro autores, a través de sus publicaciones, que sirven para conocer mejor su trayectoria intelectual y espiritual, señalando sus aciertos y errores. López Quintás hace un esfuerzo intelectual para situarse en las perspectiva de cada personaje, haciendo uso de su conocida teoría del encuentro, que resulta muy sugerente, tanto en el plano humano como en el de las relaciones del hombre con Dios. Interesante la diferencia que descubre entre el Unamuno que conocemos y el que se confiesa en su Diario íntimo, muy poco conocido y más cristiano, sobre todo a raiz de la luz intelectual que recibió en 1897, en la que vio que “el conocimiento de lo valioso exige compromiso personal por parte del cognoscente”(pag. 110)

Estas son algunas de las observaciones de López Quintás dignas de reflexión:

Lo mejor de mí mismo no es lo que soy cuando me encapsulo en mis intereses egoístas y me afirmo frente a todo lo que considero ajeno; es lo que voy llegando a ser a través del riesgo de la entrega a realidades valiosas.” (p.43)

“Lo que más une a las almas es la experiencia en común del dolor. Amar es compadecer” (p.78)

“No se trata de poseer verdades –como hacen los intelectualistas- sino de dejarse poseer por la verdad. La actitud intelectualista –objetivista, dominadora, distanciadora del objeto  de conocimiento- provoca el agostamiento espiritual del hombre, porque lo aleja de cuanto está destinado a nutrirlo” (p.80)

El impulso creador procede de las realidades que rodean al hombre y le invitan al encuentro; y no del yo solo y seco, que se agota en sí mismo y es incapaz de suscitar alegría”(p85)

Unamuno, en la línea de San Agustín, Pascal...descubre que la bondad es criterio de verdad pq es fundadora de campos de juego y de iluminación entre los hombres. La luz brota en el encuentro, y éste pende de la actitud de apertura generosa. Condúcete como si creyeras, y acabarás creyendo” (p105)

“Formarse no es en primer lugar adquirir erudición, dominar la realidad con el conocimiento, ficharla, inventariarla para tenerla a buen recaudo. Significa configurar el propio ser conforme a un modelo (Bild) esencial. Formarse es ponerse en disposición de conferir al propio ser la figura que le corresponde. La figura del ser humano es relacional. La formación se logra en el encuentro. El hombre fue creado por una llamada, una llamada al encuentro. Encontrarse es primariamente responder a una llamada creadora. En esa respuesta radica la verdadera formación.”(p197)


Jesús Acerete

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