viernes, 22 de marzo de 2013

La palabra escrita o el arte de escribir




La palabra escrita (Radiografía de mis novelas).  Mercedes Salisachs. Ed B.




Autora de relatos de ficción como La gangrena o Desde ladimensión intermedia, esta obra es una reflexión sobre su método de trabajo, que ofrece a cuantos tienen el oficio de escribir o se preparan para ejercerlo.


El libro está lleno de consejos prácticos, especialmente para quienes desean escribir novelas, pero útiles también a cuantos precisan manejar con fluidez la expresión escrita.


Salisachs anima a coleccionar palabras.  El amor por la palabra, propio de todo escritor, supone disponer del término justo, de la expresión adecuada que atrapa al lector. No se trata de palabras ampulosas o exóticas, sino de voces sencillas que puedan servir de puente entre dos situaciones, por ejemplo. O voces capaces de cambiar el rumbo del relato. Hay –nos dice- palabras elásticas, envasadas, risueñas, ceñudas, alegres, cansadas, torpes, inteligentes,... Es un buen ejercicio jugar a etiquetar y agrupar palabras.


Anima a los futuros escritores a prepararse con buenas lecturas. En España -asegura- todo el mundo quiere escribir, pero casi nadie lee. Antes de escribir es preciso prepararse a fondo, si no se quiere producir basura.


    Se agradece la rotundidad de su sentido común, con el que desenmascara  actitudes vacías o torpes de quienes se someten a lo “políticamente correcto”. Se refiere a estilos que  “vienen impuestos por una moda de libertad mal entendida y fuera de madre, que confunde escribir a corazón abierto con hacerlo realmente a corazón podrido, o a corazón entrepierna: eso es conseguir éxito por causas extraliterarias, y es efímero. Lo que perdura es lo que por escribirse verídicamente, ayuda al lector a comprender sus propios problemas y de algún modo le ayudar a vivir.”


Nos previene también frente a la ligereza de juicio de ciertos críticos literarios. “En el magreo de los libros famosos existe mucha hipocresía. Muchos, por no quedar como incultos, cuando un libro “tostón” es alabado por los “mandarines doctos”, se lían a alabarlo porque parece de mal tono o de poca capacidad intelectual decir que se trata de una obra aberrante. Decía José Luis Alvite : “De una novela mal escrita, se suele decir que es compleja. Si en la novela salen un fraile, un asesinato y pocas ventanas, estamos ante una novela gótica. La mitad de los españoles no leyeron El péndulo de Foucault de Umberto Eco y la otra mitad miente. Yo intenté hacerlo. No soy un mentiroso. Renuncié a la quinta página. A cierta edad hay que ser sincero, cueste lo que cueste.”


Fustiga un vicio extendido entre no pocos escritores y comentaristas, que escriben despreciando. “Escribir despreciando es un autoinsulto, porque descubrimos al lector la lamentable faceta de algún rencor escondido o de una tendencia a vengarnos de alguien. Los resentimientos jamás conducen a buen puerto.”


Mercedes Salisachs termina su libro con una recomendación: no escribir para triunfar –que es lo mismo que escribir para el olvido- sino para ayudar, que es la mejor forma de permanecer en el recuerdo. Es lo que ella misma hace con esta obra: ofrece al lector con sencillez sus hallazgos literarios, con una generosidad poco frecuente en autores consagrados.

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