domingo, 10 de marzo de 2013

Un Papa muy abierto a la comunicación


Reproduzco interesantes comentarios del periodista Diego Contreras sobre el pontificado de Benedicto XVI en EL UNIVERSAL , viernes 8 de marzo de 2013  



El final del pontificado de Benedicto XVI se ha visto ensombrecido por versiones sobre luchas de poder y corrupción en la Curia romana y por el retrato de un Papa débil que acabó dimitiendo al no poder gobernar a los suyos. Un panorama marcado por la crisis y escándalos, y transmitido a nivel mundial.




Para Diego Contreras, profesor de la Facultad de Comunicación de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz de Roma y presidente de la agencia televisiva Rome Reports, especializada en temas vaticanos, el Pontificado del ahora papa emérito no fue necesariamente más turbulento que el de su predecesor, pero coincidió con un cambio en la cultura informativa en la que irrumpieron con fuerza los medios digitales y las redes sociales y su consiguiente efecto amplificador.


"Juan Pablo II ha tenido problemas a veces más grandes que los de Benedicto XVI. Lo que ha faltado ha sido ese eco mediático mundial, quizá porque estaba tapado por la figura carismática del Papa". 



"El desarrollo de las redes sociales, la inmediatez en la información y la globalización en un modo como no se conocía antes han llevado a que episodios quizá menores que en otra época hubieran pasado casi desapercibidos han tenido ahora relevancia internacional". Contreras considera que el Vaticano debe realizar mayores esfuerzos en planificar su trabajo de comunicación.



"Es genial que el Papa esté en Twitter, pero muchos de los problemas consisten en cómo contextualizar algunas decisiones, algunas motivaciones, en un contexto precisamente que no tiene las categorías cristianas para entenderlo. Esto exige un esfuerzo intelectual para elaborar el mensaje de un modo que responda a lo que se pretende, de un modo más incisivo".



El escándalo que más ha marcado la fase final del pontificado ha sido el llamado caso "VatiLeaks", cuyo principal implicado, el exmayordomo de Benedicto XVI Paolo Gabriele, fue condenado y luego absuelto por sustraer documentos confidenciales de los aposentos del papa. Documentos que hablan de luchas dentro de la curia romana, corrupción y escándalos financieros.



Joseph Ratzinger encargó a tres cardenales encabezados por el español Julián Herranz, del Opus Dei, un informe sobre el caso, que sólo se mostrará al próximo papa, según decisión de Benedicto XVI. El diario La Repubblica asegura que el papa tomó la decisión de dimitir al leer dicho informe, algo que Contreras pone en duda.



"Quizá le ha desgastado físicamente, pero no creo que haya sido un golpe psicológico tan grande como para llevarle a acelerar la renuncia", afirma el experto en temas vaticanos. "No puede haberle hundido en la depresión, sobre todo habiendo sido más de 20 años prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, cuando a su mesa llegaban a diario dossieres sin duda mucho más deprimentes".



El profesor español considera "innegable" que ha habido problemas en la curia, tales como "falta de coordinación o visiones divergentes entre sus miembros", pero no "cuchilladas" ni "agresiones", como se plantea en el marco del escándalo "VatiLeaks". Contreras cree no obstante que los colaboradores de Benedicto XVI no estuvieron "a la altura" del ahora papa emérito.



"A Benedicto le ha faltado un Ratzinger. Juan Pablo II tenía un Ratzinger que le daba seguridad, apoyo y solidez cuando era cardenal prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Por lo que podemos juzgar externamente, es lícito decir que la curia romana no ha estado a la altura de lo que se esperaba, al nivel del papa. El magisterio del papa ha sido extraordinario y creo que todavía tendremos que asimilarlo durante muchos años. La gestión de gobierno que corresponde a sus colaboradores no ha sido extraordinaria".



"Como no sabemos qué contiene el informe de 'Vatileaks', podemos hacer del informe una especie de entidad que lo resuelve todo o que lo contiene todo", afirma el profesor español, quien considera que la decisión de Benedicto XVI de no publicar el documento debe interpretarse más bien como "una delicadeza con su sucesor" o "una medida de prudencia" en lugar de un intento de tapar lo ocurrido.



"El tema de la verdad para Ratzinger es esencial en su predicación como papa y en su investigación como teólogo, y también eso se ha demostrado en la transparencia. Creo que el tema más duro que ha tenido que afrontar es el de los abusos. El que ha marcado la pauta de transparencia ha sido el papa". Ratzinger en sus tiempos de cardenal en la curia no se echaba atrás a la hora de abordar cuestiones difíciles.



"En las ruedas de prensa oficiales era el que respondía a las preguntas más molestas. Otros cardenales, con mucha diplomacia, despejaban balones o te daban una contestación que en el fondo no era una respuesta". Ratzinger organizaba también encuentros "off the record" con periodistas en los que se tomaba horas para discutir cuestiones controvertidas.



"Su disponibilidad para atender a la prensa era llamativa, sobre todo si se piensa en el estereotipo que existe de él, de persona cerrada. El hecho de que haya publicado tres libros-entrevista, cuatro contando con el último cuando ya era papa con el periodista Peter Seewald, es una realidad que hay que tener en cuenta y que a veces también se olvida. Es muy, muy abierto a la comunicación".


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